
Buenos Aires es una de las ciudades más extensas y vibrantes de Sudamérica, con barrios tan distintos entre sí como Palermo, San Telmo, Recoleta o La Boca repartidos a lo largo de decenas de kilómetros. Recorrerla es parte del viaje: sus avenidas anchas, sus cafés de esquina y su intensa vida cultural invitan a desplazarse de un lado a otro casi todos los días. Por eso, antes de armar el itinerario conviene entender cómo se mueve la ciudad.
En esta guía práctica, pensada para el viajero peruano, se explica todo lo esencial sobre cómo moverse en Buenos Aires: qué medios existen, cuánto cuestan de forma orientativa, qué apps descargar y de qué manera pagar cada viaje sin complicaciones.
En Turismocity puedes comparar precios de vuelos y conseguir vuelos baratos a Buenos Aires. Revisa las mejores opciones de hoteles en Buenos Aires. Y si no quieres preocuparte por armar el itinerario, busca paquetes turísticos a Madrid.
Si vas a viajar al exterior, siempre es conveniente hacer seguro tu viaje; por eso, compara asistencias al viajero en Turismocity y contrata la que más te conviene.
El transporte en Buenos Aires combina una red pública amplia con apps de viaje modernas. Para el turista, las opciones principales son el subte (el metro porteño), el colectivo (los buses urbanos), el taxi y las aplicaciones de viaje. A esto se suman los servicios para llegar desde el aeropuerto. La elección depende del presupuesto, la distancia y la comodidad que se busque en cada momento del día.
| Medio | Ideal para | Costo orientativo (ago. 2026) | Cómo se paga |
|---|---|---|---|
| Subte (metro) | Distancias medias y largas, evitar el tráfico | Desde ~$1.684 por viaje con SUBE registrada | SUBE, tarjeta contactless o celular |
| Colectivo (bus) | Trayectos cortos y llegar a todos los barrios | Desde ~$850 (según distancia) con SUBE | SUBE (principalmente) |
| Taxi | Comodidad puerta a puerta, noche | Bajada de bandera ~$1.500 + tramo recorrido | Efectivo, tarjeta o app |
| Apps (Uber, Cabify, DiDi) | Seguridad y precio cerrado por adelantado | ~$9.000 a $18.000 un viaje de 10 km | Tarjeta en la app o efectivo |
Los valores son referenciales y en pesos argentinos: la inflación local es alta y las tarifas se actualizan mes a mes, por lo que conviene confirmarlas al viajar.
El subte es la forma más rápida de cruzar la ciudad sin sufrir el tráfico. Tiene seis líneas (A, B, C, D, E y H) que conectan el centro con la mayoría de los barrios turísticos y funciona de lunes a sábado desde temprano hasta cerca de las 23 horas, con horario reducido los domingos y feriados.
Desde agosto de 2026, el boleto ronda los $1.684 con tarjeta SUBE registrada, tras un aumento del 3,9% aplicado ese mes. Es económico y previsible, y suele ser la mejor opción para recorrer trayectos medios en horario diurno.
El colectivo —el bus urbano— es el medio más usado por los porteños y llega a rincones donde no hay subte. Hay cientos de líneas identificadas por número, y el precio varía según la distancia: el tramo mínimo dentro de la Ciudad de Buenos Aires arranca en torno a los $850 con SUBE registrada.
Para el turista, lo más práctico es planificar el recorrido con una app antes de subir, ya que no siempre es evidente qué línea tomar. El pago se realiza casi siempre con la tarjeta SUBE, así que tenerla cargada evita quedarse a pie.

Este es el punto clave para quien llega de afuera. Durante años, la tarjeta SUBE fue la única forma de pagar; hoy el subte porteño acepta también tarjetas y celulares sin contacto en sus 90 estaciones. Las dos vías principales son:
En resumen: para el subte, una tarjeta contactless resuelve todo desde el primer día; para moverse también en colectivo, conviene conseguir una SUBE apenas sea posible.
Las apps de transporte en Buenos Aires son confiables y muy usadas por locales y visitantes, y suelen dar más tranquilidad que parar un taxi al azar en la calle. Las más recomendadas para el viajero son:
Para taxis oficiales existe además la app BA Taxi, que permite pedir un vehículo habilitado con la seguridad de una tarifa medida por taxímetro.
El Aeropuerto Internacional de Ezeiza está a unos 31 km del centro y no tiene conexión directa de tren ni subte. Las opciones más cómodas son el taxi oficial, el remis o un traslado privado, que tardan entre 40 y 60 minutos según el tráfico.
También está el bus de Manuel Tienda León, una alternativa intermedia muy usada, con salida hacia la terminal de Puerto Madero en alrededor de una hora. La opción más económica es el colectivo línea 8, aunque puede demorar hasta dos horas, no es cómodo con equipaje voluminoso y exige pagar con SUBE. Por eso, para quien recién aterriza, un traslado reservado o una app suele ser la elección más práctica.
Moverse por la ciudad es sencillo si se toman algunas precauciones básicas. En el aeropuerto conviene evitar a quienes ofrecen taxis informales dentro o fuera de la terminal y optar siempre por servicios oficiales o por una app. Al usar Uber, Cabify o DiDi es habitual sentarse en el asiento trasero y verificar que la patente coincida con la que muestra la aplicación.
En el subte y el colectivo, especialmente en hora pico, es recomendable llevar las pertenencias a la vista y no exhibir el celular ni objetos de valor. Planificar el trayecto con anticipación también ayuda a viajar más tranquilo.
Si quieres conexión en tu destino sin complicaciones ni gastos extra de roaming, la opción más práctica es contratar un eSIM como Yendos.
Para un viaje completo, reserva tus actividades en Buenos Aires. Si quieres moverte cómodo, alquila un auto o mira opciones de micro, tren o ferry.
Saber cómo moverse en Buenos Aires es más fácil de lo que parece: el subte resuelve las distancias medias, el colectivo llega a todos los barrios, las apps aportan seguridad y precio cerrado, y el pago contactless permite viajar desde el primer día sin trámites.
La recomendación práctica para el viajero peruano es combinar una tarjeta sin contacto para el subte con una SUBE cargada para el colectivo, y apoyarse en apps como BA Cómo Llego o Cabify para armar cada recorrido. Con eso, la movilidad en Buenos Aires deja de ser una preocupación y se convierte en una forma más de disfrutar la ciudad.