
Para viajar a Cartagena, la moneda que se utiliza es el Peso Colombiano (COP). Aunque en los hoteles y comercios grandes se aceptan tarjetas de crédito y débito internacionales, el efectivo sigue siendo indispensable para las compras en la calle, el transporte en taxi y las propinas. Para un viajero peruano, la recomendación principal es llevar dólares para cambiar a pesos en las casas de cambio locales o utilizar cajeros automáticos, ya que la conversión directa de soles a pesos colombianos no suele ser favorable o es difícil de encontrar en las casas de cambio limeñas.
Cartagena de Indias, conocida como "La Heroica", es uno de los destinos más fascinantes del Caribe. Sin embargo, para disfrutar de sus murallas, sus playas y su vibrante vida nocturna sin contratiempos, es fundamental entender cómo funciona la economía local y cómo gestionar el presupuesto.
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La moneda de curso legal en todo el territorio colombiano es el Peso Colombiano. Al llegar, los viajeros peruanos notarán rápidamente que las denominaciones tienen muchos ceros, lo que puede generar una confusión inicial. Los billetes circulan en denominaciones de 2.000, 5.000, 10.000, 20.000, 50.000 y 100.000 pesos.
Es importante familiarizarse con los diseños, ya que existen dos familias de billetes conviviendo: la antigua y la nueva. Los billetes más recientes tienen un diseño vertical en una de sus caras y medidas de seguridad más modernas. Un consejo práctico es siempre revisar el número de ceros con cuidado al pagar, especialmente en situaciones de prisa o en ambientes con poca luz como bares y discotecas en Getsemaní.
Las monedas, por su parte, son de 50, 100, 200, 500 y 1.000 pesos. Estas son sumamente útiles para completar pagos exactos en transportes públicos o para comprar pequeñas artesanías. Tener monedas a mano facilita mucho la interacción con los vendedores locales, quienes no siempre disponen de cambio para billetes de alta denominación como el de 50.000 o 100.000 pesos.
Para el viajero peruano, la duda sobre qué divisa llevar es constante. La realidad es que el sol peruano no es una moneda de cambio habitual en las casas de cambio de Cartagena. Si un viajero intenta cambiar soles directamente, es probable que encuentre tasas de cambio muy desfavorables o que simplemente no acepten la moneda.
La estrategia más eficiente es llevar dólares estadounidenses. El dólar es una moneda fuerte y aceptada en todas las casas de cambio de la ciudad. Al llegar a Cartagena, se pueden cambiar estos dólares por pesos colombianos de forma progresiva. No se recomienda cambiar todo el dinero en el Aeropuerto Internacional Rafael Núñez, ya que, como sucede en casi todo el mundo, las tasas de cambio en las terminales aéreas suelen ser menos competitivas que las que se encuentran en el centro histórico o en el sector de Bocagrande.
Otra opción moderna y eficiente es retirar dinero directamente de los cajeros automáticos (ATM) utilizando tarjetas de débito peruanas que permitan transacciones internacionales. El banco realizará la conversión de soles a dólares y luego a pesos, o directamente de soles a pesos, dependiendo de la entidad. Aunque esto implica una comisión por retiro internacional, a menudo la tasa de cambio resulta más beneficiosa que la de las casas de cambio físicas.
En Cartagena, la elección entre efectivo y tarjeta depende exclusivamente de dónde se encuentre el viajero y qué actividad esté realizando. La ciudad tiene un sistema dual que funciona de manera bastante predecible.
Los establecimientos formales, como hoteles de cadenas internacionales, restaurantes de mantel en la Ciudad Amurallada, centros comerciales como el Mall Plaza o Caribe Plaza, y supermercados, aceptan tarjetas de crédito Visa, Mastercard y American Express sin inconvenientes. Pagar con tarjeta permite llevar un mejor control de los gastos a través de la aplicación del banco y evita cargar grandes sumas de efectivo.
El efectivo es "el rey" en las situaciones más cotidianas y auténticas de la ciudad. Los taxis en Cartagena no utilizan taxímetro; las tarifas son fijas o se negocian antes de subir, y el pago es estrictamente en efectivo. Del mismo modo, si se desea comprar una arepa de huevo en un puesto callejero, una paleta artesanal o artesanías en Las Bóvedas, el dinero físico será la única opción.
Mención especial merecen las islas. Si el plan es pasar el día en las Islas del Rosario, Barú o Playa Blanca, el efectivo es obligatorio. En estas zonas, la conexión a internet para los terminales de pago (POS) suele ser inestable o inexistente, y muchos quioscos de playa solo aceptan billetes. Además, las propinas y el pago de actividades como el snorkel o el tour del plancton luminoso se manejan manualmente.
El presupuesto para viajar a Cartagena es muy variable y depende del estilo de vida que el turista desee llevar. Para organizar las finanzas, se puede dividir el gasto en tres categorías principales: presupuesto económico, medio y alto.
Un viajero con presupuesto económico, que se hospeda en hostales en Getsemaní, utiliza el transporte público o camina, y come en lugares de menú local (corrientazos), necesitará una cantidad moderada de pesos por día. Este presupuesto cubre alimentación básica, hidratación constante (necesaria por el calor) y alguna entrada a museos como el Castillo de San Felipe.
Un viajero de presupuesto medio es aquel que busca cenar en restaurantes con encanto, toma taxis para desplazarse de noche y realiza al menos un par de excursiones en lancha a las islas. En este caso, el gasto diario aumenta debido al costo de los traslados marítimos y las tasas portuarias, que son obligatorias para salir hacia el archipiélago.
Para quienes buscan una experiencia de lujo, con cenas en restaurantes de chefs reconocidos, alojamiento en casas boutique dentro de la muralla y alquiler de botes privados para navegar por la bahía, el presupuesto diario puede ser significativamente mayor. En este nivel, la mayoría de los gastos se pueden cubrir con tarjeta, dejando el efectivo solo para detalles menores.
Al manejar dinero en un destino turístico tan concurrido como Cartagena, la seguridad y la astucia son claves. Aquí se presentan recomendaciones para que el dinero rinda más y se mantenga seguro:
Retirar dinero de los cajeros en Cartagena es sencillo, ya que hay una amplia red de bancos como Bancolombia, Banco de Bogotá y Davivienda. Los cajeros suelen estar ubicados en zonas seguras, dentro de centros comerciales o en vestíbulos de hoteles.
Es fundamental tener en cuenta que cada retiro puede generar una doble comisión: la del banco colombiano por el uso del cajero y la del banco peruano por la transacción internacional. Por ello, es más eficiente realizar pocos retiros de montos grandes que muchos retiros pequeños.
Además, al momento de retirar, el cajero suele preguntar si se desea que el banco realice la conversión de moneda (Dynamic Currency Conversion). Generalmente, es mejor elegir "No aceptar la conversión" y dejar que sea el banco emisor de la tarjeta en Perú quien aplique la tasa de cambio oficial, que suele ser mejor.
En la actualidad, la tecnología facilita mucho la gestión del dinero y el viaje en general. Muchos viajeros utilizan aplicaciones para monitorear el tipo de cambio en tiempo real y evitar confusiones con los ceros del peso colombiano. Además, contar con internet en todo momento permite verificar precios, pedir transporte a través de aplicaciones (que suelen tener tarifas transparentes) y realizar transferencias bancarias si es necesario.
Para tener una idea clara de cuánto dinero llevar a Cartagena, es útil desglosar algunos gastos recurrentes que no siempre se planifican:
Si quieres conexión en tu destino sin complicaciones ni gastos extra de roaming, la opción más práctica es contratar un eSIM como Yendos.
Para un viaje completo, reserva tus actividades en Cartagena. Si quieres moverte cómodo, alquila un auto o mira opciones de micro, tren o ferry.
Viajar a Cartagena requiere una combinación equilibrada de métodos de pago. La clave para el viajero peruano es llevar dólares para cambiar a pesos, usar la tarjeta para los gastos grandes y siempre disponer de un fajo de billetes de baja denominación para la vida diaria en las coloridas calles de la ciudad. Con una buena planificación financiera, solo queda disfrutar de la música, la historia y el sabor de este rincón inolvidable de Colombia.

